
By Miledy Guzman, Activist from the Bronx, NYC
Take Back the Bronx, together with first-year resident doctors at Montefiore Medical Center in pediatrics, family medicine, and internal medicine, held an important conversation about what it truly means for doctors to practice with an internationalist spirit—drawing inspiration from the example of Cuba. We spoke about the U.S. blockade and how its cruel sanctions directly increase death rates and suffering, underscoring the shared material conditions that shape both the Bronx and Cuba under U.S. policy.
Our discussion also explored ELAM’s model of medical education—rooted in service, community, and equity—and how it contrasts with the profit-driven structure of many U.S. medical institutions. We emphasized the achievements of the Cuban healthcare system, particularly its dedication to family medicine, prevention, and community-based care, which stands as a testament to what is possible when health is treated as a human right, not a commodity.
This dialogue not only connected healthcare to broader struggles for justice but also reaffirmed the deep ties of solidarity between our communities. In lifting up Cuba’s example, we reasserted our shared commitment to humanity, dignity, and a more just world for all.
—Spanish–
Take Back the Bronx, junto con médicos residentes de primer año en pediatría, medicina familiar y medicina interna del Centro Médico Montefiore, sostuvo una conversación importante sobre lo que realmente significa que los médicos practiquen con un espíritu internacionalista, tomando como inspiración el ejemplo de Cuba. Hablamos sobre el bloqueo estadounidense y cómo sus crueles sanciones aumentan directamente las tasas de mortalidad y el sufrimiento, destacando las condiciones materiales compartidas que afectan tanto al Bronx como a Cuba bajo la política de Estados Unidos.
Nuestra discusión también exploró el modelo educativo de ELAM—basado en el servicio, la comunidad y la equidad—y cómo contrasta con la estructura impulsada por el lucro de muchas instituciones médicas en Estados Unidos. Enfatizamos los logros del sistema de salud cubano, particularmente su dedicación a la medicina familiar, la prevención y la atención comunitaria, lo cual demuestra lo que es posible cuando la salud se trata como un derecho humano y no como una mercancía.
Este diálogo no solo vinculó la atención médica con luchas más amplias por la justicia, sino que también reafirmó los profundos lazos de solidaridad entre nuestras comunidades. Al destacar el ejemplo de Cuba, reafirmamos nuestro compromiso compartido con la humanidad, la dignidad y un mundo más justo para todas y todos.